miércoles, 2 de abril de 2014

El sistema somos nosotros



Solo añadir que, al contrario que el médico que tan bien expresa lo que muchos ciudadanos de este país pensamos, no estoy a favor de las urnas vacías, pero sí de las urnas llenas, repletas, de votos en blanco.

Nuestros políticos, tan dados a la reflexión y a la autocrítica tras conocerse los resultados electorales, interpretarían las urnas vacías como el alejamiento del ciudadano del sistema, no como el rechazo hacia unos señores que nos mal representan. Conseguirían, con nuestra desafección, que el principio que establece que la soberanía nacional reside en el pueblo se quedase en papel mojado, como se quedan todas y cada una de las promesas electorales de estos estafadores de la democracia, a los que solo les interesan nuestros votos para gobernar en favor de los poderes económicos y fácticos, pero no para el pueblo engañado que les ha elegido.

Las urnas repletas de votos en blanco confirmarían que no renunciamos al ejercicio de nuestro derecho al voto, manifestarían nuestra voluntad en las urnas, y dejarían claro, en esas papeletas sin nombre, que ni uno solo de todos estos "antisistema" es digno de representarnos, y mucho menos de decidir sobre nuestro futuro.