martes, 2 de agosto de 2005

Sus absurdos argumentos

Hace unos días tuve la oportunidad de hablar con una persona que opina que la última modificación del código civil en materia de matrimonio es una auténtica barbaridad: según esta persona el matrimonio es entre un hombre y una mujer porque así lo establecen la Constitución y el Código Civil, hasta la modificación que ha hecho el Gobierno de éste último, y añade que si ahora se permite entre personas del mismo sexo mañana podrá permitirse entre un hijo y una madre, entre hermanos, entre tres personas, entre cuatro, etc, etc.

Hoy he leído en una revista una de esas cartas que los lectores envían al director y he vuelto a quedarme perplejo. Os adjunto la carta para que no perdáis detalle:
"Querida Marta: La reciente reforma del Código Civil nos afecta de manera directa. Las referencias al marido y a la mujer se han sustituido por la mención a los cónyuges o a los consortes. Es tan sencillo como que los términos marido y mujer como miembros que integran un matrimonio han dejado de ser legales. Cariño, no sé cómo decírtelo, nuestro amor es el mismo, sigues siendo mi cónyuge o consorte, eso ya lo eras hace casi diez años, pero has dejado de ser mi mujer y yo tu marido. Las cosas han venido así y la ley es la ley. Si en alguna ocasión en un hotel tengo que preguntar por ti, deberé esforzarme por preguntar en recepción si han visto a mi consorte. Nos va a costar, lo sé, pero hemos de ser legales".

De una vez por todas, vamos a dejar las cosas bien claras:

La palabra "matrimonio" tiene su origen en el derecho romano y su primer significado dista mucho del que tiene hoy en día: "cargar con la mujer a cuestas". Gracias a las leyes hoy en día la mujer está equiparada en derechos y deberes con el hombre y gracias a que el derecho avanza (más lentamente que la sociedad, pero avanza) ya no se aplica el derecho romano sino que el derecho, como todo, evoluciona con los tiempos para regular las necesidades sociales del momento.

Parece que algunos, concretamente esos que defienden la familia respaldados por la Iglesia Católica, se empeñan en monopolizar el término matrimonio. Me pregunto si también quieren que el acto por el que se casan dos musulmanes, dos ortodoxos, o dos ateos, por ejemplo, no se llame así, porque aquellos que no creen en Dios pero sí en Alá, o aquellos que no creen ni en Dios ni en Alá, pueden contraer matrimonio: católicos, musulmanes, ortodoxos, judíos, ateos, todos pueden y utilizan la palabra matrimonio para referirse al acto mediante el cual unen sus vidas para adquirir unos derechos y unos deberes. No es pues, un término que pertenezca en exclusiva a una religión o a la religión pues uno puede unirse en matrimonio con su pareja por lo civil si lo desea.

A aquellos que defienden que el matrimonio es entre un hombre y una mujer viven de espaldas a la realidad porque desde hace cientos de años en determinadas culturas el hombre puede contraer matrimonio con varias mujeres a la vez o sucesivamente a lo largo de su vida sin haberse divorciado de alguna o de todas las anteriores. Nuestro código civil, en cambio, establece que no pueden contraer matrimonio ni los menores de edad no emancipados ni los que estén ligados con vínculo matrimonial. Cada país, cada cultura, cada religión, regula los requisitos para contraer matrimonio: la religión católica establece los requisitos para celebrar el matrimonio canónico, la religión musulmana establece los suyos, y el Estado regula los requisitos para poder contraer el matrimonio civil. De la misma manera que la Iglesia Católica no puede establecer los requisitos necesarios para contraer matrimonio por el rito musulmán, la Iglesia Católica no puede establecer los requisitos para contraer matrimonio por el rito civil, y mucho menos en un Estado laico como el Español, porque por si alguien no se ha enterado vivimos en un Estado que en el artículo 16 de la Constitución establece que se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y que declara que ninguna confesión tendrá carácter estatal. El Gobierno ni deroga ni modifica las leyes canónicas, deroga y modifica las leyes civiles.

El argumento de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer viene acompañado del que expone que si hoy se permite que personas del mismo sexo puedan casarse porque éstas llevan años exigiendo este derecho, mañana podrá permitirse, por ejemplo, que un padre se case con una hija si así lo desea. No conozco a ningún padre casado con su hija, pero sí conozco a primos hermanos casados, y no por el rito civil precisamente sino por el rito canónico. En el código civil, antes de la modificación, no había ninguna prohibición a que dos hombres o dos mujeres pudiesen casarse: simplemente no se contemplaba ese derecho. Pero tanto antes como después de la reforma, el código civil decía y sigue diciendo que "tampoco pueden contraer matrimonio entre sí los parientes en línea recta por consanguinidad o adopción y los colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado".

No comprendo la polémica sobre el término matrimonio, y mucho menos la que gira alrededor de las palabras "marido" y "mujer". Tampoco sé de donde sacan que tanto la Constitución como el Código Civil dicen que el matrimonio es entre el hombre y la mujer. La Constitución dice, en su artículo 32, que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica" y que "la ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos". El Código Civil, en su artículo 44 dice que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las disposiciones de este Código"; tras la reforma se añade que "el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo".. ¿En alguna parte dice que el matrimonio es "entre" el hombre y la mujer? Lo que sí dice es que tanto el hombre como la mujer tienen derecho a contraer matrimonio, pero no establece con quien: los requisitos para contraer matrimonio se regulan en el código civil en el capítulo II (la Constitución establece que será la ley la que regule las formas, derechos, deberes...) y ninguno de esos requisitos establece que el hombre o la mujer tengan que contraerlo con persona de su mismo o de distinto sexo.

Las palabras "marido y mujer" no aparecen ni en la Constitución ni en el artículo 44 del Código Civil, sí las palabras "hombre y mujer". Los términos "marido" y "mujer" solo aparecían en los artículos 66 y 67 del citado Código para establecer que estos son iguales en derechos y deberes y que han de respetarse y ayudarse mutuamente. A lo largo de todo el artículado sobre el matrimonio que se encuentra en el Código Civil nos encontramos con la palabra "cónyuges" más veces que con las palabras de la discordia. Pero no solamente eso, sino que el propio capítulo V se titula "de los derechos y deberes de los cónyuges" y no "de los derechos y deberes del marido y de la mujer". ¿De qué estamos hablando entonces? ¿Los argumentos para defender la negación de unos derechos a una parte de la población son tan pobres que hay que recurrir a decir que se sienten atacados porque ahora ya no son marido y mujer sino cónyuges? Señores, eran cónyuges, son cónyuges y serán cónyuges, con o sin modificación del código civil.

Los que se hayan casado por el rito católico que se llamen como quieran, el Estado no ha modificado el derecho canónico en esta materia porque no es el competente para hacerlo. Pero los que se casen por el rito civil pueden hacerlo con quien quieran: un blanco con una negra, un católico con una musulmana, un hombre con una mujer o una mujer con otra mujer.

Los que se han casado por el rito católico están casados por lo civil, pues de no hacerlo no tendrían ciertos derechos que los Gobiernos regulan y establecen. Pero hay mucha gente que está casada por lo civil y no lo está por la Iglesia, y tienen los mismos derechos que los primeros. Me pregunto cuántos católicos se casarían solo por este rito si al hacerlo no pudieran tener los derechos que tienen ahora al estar casados también por lo civil. Me pregunto qué sucedería con ese viudo, esa viuda o esos huérfanos desprotegidos y sin derechos a pesar de formar una familia católica.
La familia tampoco es un término exclusivo de la Iglesia Católica, por mucho que algunos también se empeñen en monopolizarlo. La familia no está compuesta por un marido, una mujer, y unos hijos exclusivamente: ¿un matrimonio que no puede tener hijos no es una familia?, ¿unos niños que no tienen padre o madre no son una familia?, ¿dos personas que deciden tener hijos pero no casarse por ningún rito no forman una familia? Todas forman una familia a efectos prácticos: otra cuestión es que tengan acceso o no a unos derechos en función de cumplir o no unos requisitos y de formalizarlo a través de un rito o de un contrato.

Me hace gracia que el remitente de la carta diga que los términos marido y mujer ya no son legales, que ya no son marido y mujer, pero añade que siguen siendo cónyuges y que esto ya lo eran 10 años antes. ¿Es que este señor se ha casado con su cónyuge, con su mujer, con su esposa o como quiera llamarla, por el simple hecho de poder denominarse a sí mismo "marido"? Si queremos jugar a las palabras y a su significado, ¿qué pasa con la palabra "mujer"? ¿Acaso esta palabra no se utiliza para definir a un ser humano cuyo sexo es el femenino? ¿Por qué hay un término como el de "marido" y no un término para definir a la otra parte contrayente femenina? ¿Por qué el hombre pasa a llamarse marido y la mujer sigue denominándose mujer? Es tan absurdo reducirlo todo a un término... ¿Es que el amor entre esas dos personas no sigue siendo el mismo? ¿Es que no les gusta la palabra cónyuges? ¿Es que no pueden llamarse marido y mujer entre ellos o en su entorno? ¿Acaso no siguen teniendo los mismo derechos que antes de la reforma? ¿Acaso no siguen siendo un matrimonio porque ahora en el código civil se han suprimido los vocablos "marido" y "mujer" de dos artículos cuando en todo el título que regula el matrimonio se hablaba y se sigue hablando de cónyuges?

La Iglesia Católica ha dicho que permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo es como acuñar moneda falsa o devaluar la moneda. Curioso que el sector eclesiástico acuda a este simil derechos civiles-moneda: todos recordamos que hasta no hace mucho se podía comprar el perdón por los pecados cometidos, o las bulas papales; y no hace falta remontarse a años atrás, pues hoy en día cualquier persona con dinero suficiente puede conseguir que su matrimonio canónico, celebrado con todos los requisitos exigidos, sea declarado nulo, inexistente, por el Tribunal de la Rota: ahí están la folclórica y su hija como ejemplo. Con dinero no solo han prostituido una institución que para ellos es tan sagrada, pues todo aquel que tenga conocimientos de derecho canónico sabe que ninguna de las dos reúne ningún requisito real para que sus matrimonios sean declarados nulos, sino que han convertido a la hija de la folclórica y a los nietos de la misma en seres inexistentes para la Iglesia (en teoría, aunque en la práctica no sea así). ¿Esa es la defensa de la "familia" que hacen estas personas con dinero y la misma Iglesia que concede estas nulidades si uno tiene suficiente poder económico para conseguirlas?
Y siguiendo con la moneda y lo argumentado por el remitente de la carta me pregunto si alguien se ha cuestionado que con la desaparición de la peseta y su sustitución por el euro estemos ante una degradación de la moneda o un contrato de compraventa no lo sea porque la moneda utilizada para pagar el bien adquirido ya no se denomina peseta sino euro. Imagino que también le habrá costado mucho esfuerzo y un dilema moral tremendo preguntarle al recepcionista cuantos euros cuesta la habitación en vez de cuantas pesetas ha de abonarle.

Creo que detrás de todos esos argumentos tan absurdos para defender la negación de unos derechos civiles a otras personas hay una realidad que no está superada: se habla de respeto a los homosexuales, pero no se traduce en hechos por parte de estas personas. ¿Les importa realmente que en un papel no ponga marido y mujer sino cónyuges? ¿O les da tanto asco que dos hombres y dos mujeres puedan casarse, igual que ellos? Para estas personas "Juan y María están casados, como nosotros" es aceptable y normal; "Juan y Marcos están casados, como nosotros" es repulsivo y antinatural. Que se junten pero que no se casen, dicen. Esto es lo que diferencia a los intolerantes de los tolerantes, a los irrespetuosos de los respetuosos, a los animales de las personas.

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