Sanadores enfermos
Leo estupefacto de nuevo, sin palabras vuelvo a quedarme: un reverendo "sanador de gays" de Memphis, con página web propia incluida, es investigado por sus métodos agresivos para "curar" la homosexualidad. Otro Aquilino Polaino más que, carente de poderes sanadores como, según cuenta la Biblia, tenía nuestro Señor Jesús, decide sanar a través de la comedura de coco y la ciencia reinventada por él mismo. Su iglesia recibe el nombre de "Amor en acción internacional": alguien que dice ser pastor evangélico o reverendo (yo de esto no entiendo: bastante me cuesta ya diferenciar a un Cardenal de un Obispo o un Arzobispo) bautiza a su iglesia o causa, porque uno ya no sabe como calificar todo esto, de "amor en acción": ya empezamos a confundir el tocino con la velocidad, el amor con el sexo, ambas igual de reprobables para este reverendo si se llevan a cabo con personas del mismo sexo. Pero en fin, el caso es que la organización recuperadora de almas intenta enderezar a las personas homosexuales y esperan poder "ayudar a los hombres y a las mujeres a superar mentalidades contraproducentes para su camino hacia el Señor", según palabras del susodicho que se hace llamar John Smid.
Este señor, por calificarlo de alguna manera sin caer en el insulto, abandonó a su mujer y a sus dos hijas tras "decidir" que era homosexual. Entre sus hábitos se encontraban, según relata en su libro autobiográfico que es entregado a aquellos que acuden a él para salvarse, masturbarse con frecuencia (dice que se había convertido en una adicción) y la homosexualidad. Cuatro años después, durante los cuales mantiene una relación homosexual, John experimenta una epifanía y gracias a ella se reconduce a la heterosexualidad y con ella al matrimonio. El reverendo atribuye esa especie de gripe que tuvo a su entorno familiar y a las insinuaciones que le hacía un pariente muy importante para él.
Entre las reglas para heterosexualizarse se encuentran la prohibición de vello facial en los hombres o no vestir prendas de determinadas marcas que no voy a nombrar porque me parece ridículo.
Cómo llama este señor a su terapia?. Agárrense: "terapia de reparación", como si las personas fuesen un coche que se lleva al taller porque pierde aceite.
Ahora las autoridades han comenzado a investigar a semejante especímen porque está aplicando sus terapias a adolescentes y uno de ellos ha pedido, a través de internet, ayuda desesperadamente.
Es increíble que, en pleno siglo XXI, tengamos que leer este tipo de noticias y saber que personas de este calibre andan sueltas: la ignorancia las lleva a eregirse en gurús de la heterosexualidad reconduciendo a los homosexuales por su autodenominado camino recto, y el miedo empuja a padres y a futuros pacientes a entregarse a estas personas que bien harían en analizarse a si mismas. La religión supone un punto de apoyo para estos falsos sanadores, la luz que los guía y que les empuja a predicar que su luz puede iluminar a personas que, en realidad, no necesitan ser iluminadas por nadie más que por si mismas: aceptarse y conocerse a si mismo es el único camino posible para la felicidad, y este aprendizaje y este conocimiento no pueden verse ni prostituido ni violados, y mucho menos tergiversados, por una panda de fanáticos que se niegan como seres humanos y que pretenden, en su negación o en su aberración, ganar adeptos o conversos para transformar en verdad su gran mentira.













1 Comentarios en Sanadores enfermos
Si nos falta humanidad, las religiones pueden ser (y valla que lo son) muy peligrosas. El cristianismo, fuera de sus valiosísimas enseñanzas, es para muchos "creyentes" fuente de idiotización celestial.
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