Juan llamó a Sara por teléfono: necesitaba verla, tenía algo que contarle y no podía esperar ni un minuto más. Juan le explicó lo que le sucedía desde hacía una semana y ella escuchó atentamente cada palabra que salía de la boca de su amigo. Juan terminó de hablar y se quedaron callados unos minutos, hasta que Sara dijo: "a mi me está pasando lo mismo". Juan no pareció sorprenderse y añadió algo que dejó a su amiga con la boca abierta: "no somos los únicos".

Unas semanas más tarde Sara telefoneó a Juan: le pidió que encendiese el televisor y pusiese las noticias. Ninguno de los dos pronunció una sola palabra, permanecieron inmóviles y atentos a las palabras pronunciadas por el presentador: "los centros sanitarios se encuentran colapsados: cientos de ciudadanos acuden a los hospitales en busca de una respuesta a su pregunta: ¿por qué, de pronto, me siento atraído por una persona de mi mismo sexo?; centenares de hombres y mujeres heterosexuales comprueban, diariamente, que algo ha cambiado en su interior y, al cabo de unos días, descubren que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo. Los médicos no pueden explicar este extraño fenómeno".

Unos meses más tarde, el 70% de la población heterosexual era homosexual sin saber por qué. Hubo quien acudió a su médico creyendo que estaba enfermo, pues siempre consideró esta opción sexual una dolencia curable. ¿Realmente estaban enfermos? Algunos pensadores, en un intento de calmar a la población, expusieron el siguiente planteamiento: "Hasta hace unos meses, la mayor parte de la población era heterosexual; hoy esa mayoría es homosexual. Determinadas personas argumentaron, durante años, que la homosexualidad, por ser una condición sexual minoritaria, era una enfermedad y, siguiendo su razonamiento, están convencidas de que ahora padecen una dolencia. ¿Qué criterios sirvieron para argumentar que esta opción sexual era o no una enfermedad? ¿Criterios naturales, numéricos, religiosos? Si calificamos de trastorno a la condición sexual de la minoría, ¿podemos decir que, a lo largo de estos meses, la gran mayoría de la población se ha curado y que solo unos pocos siguen enfermos? ¿Podríamos defender, como se hizo hasta ahora, sin ninguna base científica que avalase nuestro argumento, que la condición sexual de la nueva minoría es una enfermedad?. ¿Debemos repetir el pasado y perseguir a las minorías, marginarlas o negarles derechos civiles?. ¿Y si el día de mañana todo vuelve a cambiar? Quizás estemos recibiendo una lección de respeto y tolerancia, una lección que pretenda enseñarnos a comprender y a ver las cosas desde el otro lado".