Eduardo Zaplana se va, deja la política, ha acabado (según sus propias palabras) una etapa con el "deber cumplido", y yo me pregunto, ¿ha ganado el PP las elecciones y no me he enterado? Porque el deber de Zaplana, durante los últimos cuatro años, no ha sido otro que el de alimentar y hacerse eco de la "teoría de la conspiración", no ha sido otro que el de recuperar el poder para un partido popular sin proyecto político alguno más que el del "todo vale" o la "estrategia de la crispación". Cumplimiento de deberes aparte, creo que Eduardo Zaplana ha tenido numerosas oportunidades para irse y asumir las responsabilidades políticas y las mentiras que desde hace cuatro años ha venido protagonizando. Pero, en lugar de irse dignamente, ha preferido hacerlo como lo ha hecho ahora, demostrando que la política solo merece la pena cuando se gana pero no cuando se pierde, que uno tiene que irse cuando no puede sacarle ningún provecho a su puesto en lugar de marcharse cuando, ocupándolo, ya no ofrece nada provechoso a los ciudadanos.

A estas alturas, viendo cómo se desarrollan los acontecimientos dentro del principal partido de la oposición, no sé si con aquello de "la normalidad volverá en marzo" Eduardo Zaplana hacía referencia a que su partido ganaría las elecciones o a que, una vez asumida la derrota que les ha costado cuatro años digerir, abandonaría la política para dedicarse a lo que realmente le gusta, llenarse los bolsillos. Porque en el PP parece que, si no se está en el gobierno, además de sufrir una amnesia galopante y aplicarse una doble vara de medir, el servicio a España y a los españoles desde las Cortes Generales pasa a ser la última de las prioridades, parece que ya no merece la pena representar a quien, con su voto, le ha otorgado su confianza y el mandato representativo, el único y auténtico deber a cumplir, el principal deber incumplido. ¿Habría renunciado el señor Zaplana a su acta de diputado si su partido se hubiese alzado con la victoria el pasado 9 de marzo?. ¿Se habría acabado igualmente su etapa habiendo cumplido con el deber encomendado?. Personalmente creo que no.

Dedicarse, a lo largo de cuatro años, a crispar, exagerar, mentir y alimentar teorías "conspiranoicas" no es precisamente el mejor proyecto político para presentarse a unas elecciones, mucho menos para ganarlas y no digamos para reencontrar, con la derrota sobre la mesa, un rumbo que se ha perdido durante toda una legislatura. Eduardo Zaplana, Ángel Acebes y Mariano Rajoy han formado un trío peculiar que ha hecho mucho daño a la convivencia en este país, pero también a la credibilidad de un partido en el que hoy no creen ni los que fueron sus más fervientes defensores en un pasado no tan lejano. Hubo quien dijo que España se rompía y ahí estaba el Partido Popular unido para repetirlo sin cesar, intentando convertir su mentira en verdad: hoy, cuando el país sigue entero, lo único que se rompe es el PP y algunos prefieren abandonar el barco a ayudar a reflotarlo. ¿Regresará Zaplana cuando termine la tormenta?. Quién sabe. Hasta entonces, uno menos que chupe del bote.










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