El festival de eurovisión es, más que un festival de la canción, un festival del colegueo. Países que no se pueden ver ni en pintura se intercambian las máximas puntuaciones como si fueran cromos, Uribarri acierta el 90% de las votaciones adjudicadas y año tras año nos echamos unas risas con el momento del "and twelve points go to"... al mismo del año pasado, independientemente de lo que se cante. Hemos conseguido, recurriendo al humor, salir del vigésimo puesto en el que nos habíamos instalado desde el año 2005, superando incluso a una Suecia que, según una encuesta realizada por la BBC, se proclamaría vencedora de este certamen. La canción elegida por la audiencia española para representarnos en esta edición ha sido, sin duda, la mejor embajadora para dejar claro qué nos parece eurovisión: el espectáculo del eurocolegueo. Y es que a una farsa solo se puede llevar una pantomima.