La huelga de transportistas que España sufre desde el pasado lunes, convocada principalmente por “Fenadismer” y “Cofetrans” (que representan al 12% de los trabajadores del sector), continuará a pesar del acuerdo al que han llegado, en la noche del martes, el Gobierno y las asociaciones del Comité Nacional de Transporte por Carretera que no están a favor del paro (el 88% restante), un acuerdo que recoge más de medio centenar de propuestas, entre las que se encuentran:

- Bonificaciones del 50% en el impuesto de actividades económicas.
- La agilización en la devolución del IVA.
- Incremento en el límite de dietas exentas de tributación en el IRPF.
- El establecimiento de una cláusula de actualización automática del precio pactado en los contratos de transporte en función de la variación del precio del carburante.
- 35 euros de indemnización a los camioneros por retrasos en la carga superiores a una hora.
- Medidas de lucha contra la morosidad en los pagos de los portes.
- Reducción del 75% del Impuesto sobre primas de seguros para el año 2008.
- La renovación del convenio (dotado de 300 millones de euros) entre el Instituto de Crédito Oficial y Fomento para préstamos a empresas del transporte
- Revisión al alza de las ayudas para el abandono de la actividad a los camioneros mayores de 55 años.
- Revisión del régimen sancionador de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres.
- La publicación trimestral del observatorio de costes del Ministerio de Fomento.
- El diferimiento del pago de las cotizaciones a la Seguridad Social durante un año.
- Políticas de apoyo a la formación del sector.
- Ayudas para la compra de vehículos más eficientes.

Los convocantes exigen el establecimiento de una tarifa mínima que evite “trabajar por debajo de costes” y que ha sido calificada de ilegal por la Comisión Nacional de Competencia, argumentando que "cualquier medida que dé lugar a la aprobación de una tarifa mínima supone un paso atrás en la defensa de la competencia".

Los efectos de esta huelga (a la que había que añadir el paro de los pescadores de bajura, paro que ha sido desconvocado al llegar a un acuerdo con el Gobierno) se han dejado notar desde el pasado día 9 de junio: kilométricos atascos en las entradas de varias ciudades del país, piquetes situados en los principales mercados mayoristas, gasolineras que no pueden abastecer a sus clientes, supermercados con las estanterías vacías, la paralización en la producción de coches ante la falta de piezas, consecuencias en el turismo, agresiones entre compañeros de profesión, heridos tras enfrentamientos entre policías y huelguistas, detenciones por alteración del orden público y la la muerte de un piquete atropellado en Granada.

Ante la escalada imparable de los precios del petróleo y sus numerosas consecuencias, ¿qué podemos hacer los ciudadanos?. Prácticamente nada teniendo en cuenta la presencia casi absoluta de esta materia en nuestras vidas (desde el gasoil con el que alimentamos nuestros coches, los envases que contienen ciertos alimentos o incluso algunos productos de aseo o medicamentos). Pero quienes sí pueden tomar cartas en el asunto son los reguladores de los mercados, los agentes gubernamentales y las empresas, porque si para algo está sirviendo esta crisis del petróleo es para que por fin empiecen a tomarse algunas medidas (aunque seguramente no veamos sus frutos a corto plazo):

- En el caso de los reguladores de mercados de futuro se ha detectado que los especuladores aprovechan medidas creadas para ayudar a determinados sectores (como el aéreo o el del transporte) para adquirir, incluso en mercados poco controlados, petróleo en grandes cantidades y por adelantado, reteniendo lo adquirido para revenderlo en el momento de mayor alza del crudo. Se calcula que "al menos el 70% del mercado del crudo estadounidense está manejado por especuladores y no inversores con intereses comerciales".
- A nivel gubernamental, diversos países se han reunido para buscar soluciones a un problema que está afectando a gran parte del mundo y que la Agencia Internacional de la Energía ya califica de "tercera crisis del petróleo", crisis en la que, además de la especulación apuntada, tendría mucho que ver una oferta incapaz de satisfacer la creciente demanda de países como China, la India y otras economías emergentes.
- En el plano empresarial se plantean iniciativas como las de la marca Toyota, que desarrollará vehículos que funcionarán con baterías de ión-litio y saldrán a la venta en los mercados japonés, estadounidense y europeo en el año 2010 (aunque habrá que comprobar si los precios de estos vehículos son competitivos y suponen realmente una alternativa a los ya existentes).











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