jueves 5 de marzo de 2009

El PP y sus desvaríos nacionalistas

Decía José María Aznar, allá por mayo de 2007 y con ocasión de las elecciones municipales y autonómicas, que cada voto que no fuese al Partido Popular consolidaría "la presencia de los terroristas en las instituciones", añadiendo que "las elecciones más bonitas" fueron las del año 2003 porque, por aquel entonces, no había, "por primera vez", representación terrorista en las instituciones. Dos años después, celebradas las elecciones autonómicas en Euskadi y ante la posibilidad de que el socialista Patxi López sea el nuevo lehendakari con el apoyo del PP, María Dolores de Cospedal justifica el cambio de postura de su partido respecto a aquello de "ha de gobernar el partido más votado" argumentando que "por primera vez en el País Vasco ETA no va a estar en el Parlamento vasco". ¿De nuevo "por primera vez"? ¿Mentía Aznar o miente Cospedal? La desmemoria y la incoherencia de los populares no radica solo en cuándo fue esa primera vez o si gobierna el más votado sino en que, hasta no hace mucho, por no decir hasta hace unos días, el Partido Popular acusaba al Partido Socialista de traición a los muertos, de entregar este o aquel territorio a los etarras, de "hacer nacionalismo" o "abrazarse a él". ¿A qué nacionalismo se refieren en Génova, al mismo que les ayudó a gobernar en 1996 en España, al que se han abrazado en Canarias para quitarle la presidencia a López Aguilar, o al que pretenden hacer y abrazar apoyando a los socialistas vascos? Cualquiera diría que para el partido liderado por Rajoy hay nacionalismos de primera y de segunda, nacionalismos buenos y malos, principios de quita y pon, discursos de "digo" y "diego". A estas alturas nada de esto debería extrañarnos porque esta es la clase política que tenemos, la de la amnesia galopante, la caradura y la incoherencia, y viendo cómo aplauden algunos a aquellos que salen de sus casas esposados por utilizar el servicio público para el beneficio propio, podría afirmarse incluso que esta es la clase política que nos merecemos, la que está dispuesta a todo cuando se trata de alcanzar o al menos acariciar los sillones del poder.

3 comentarios:

  1. Como comenta hoy un periodico digital, hemos de comprender los votos al PP y los aplausos a delincuentes. cada votante del PP es un envidioso,(Aunque hay honrosas excepciones) y envidia al politico que ha votado por que ha robado, ha defraudado, ha malversado, ha prevaricado, pues en el fondo de su alma quiere ser como el, un jeta que no daria un palo al agua y aumentaria milagrosamente su capital si pudiera hacer como su querido y admirado politico-ladron.
    Por eso la base de votantes del PP no baja ni con escandalos, ni con denuncias, ni con espionajes, pues en el fondo es lo que mas les gusta.
    Un abrazo

    ResponderSuprimir
  2. Tiemblo ante la cada vez más probable investidura de Patxi López con los votos del PP. El PP del nacionalismo española, del neoconservadurismo, de la privatización de los servicios públicos, del neoliberalismo económico, del neocatolicismo, dela corrupción, del espionaje,... ¿Alguien da más? ¿Qué exigirá no para la investidura sino para mantenerlo estable durante cuatro años? Tiemblo ...

    ResponderSuprimir
  3. La política en nuestro país está corrompida. Nuestra democracia nació subyugada a los poderes fácticos del anterior régimen y no ha renobado sus votos con la libertad en ningún momento. Ya en época de Gonzalez se pretendió el bipartidismo que reforzó a su partido y al PP, y hoy, tenemos muy poco más donde escoger. En este panorama, donde sólo los nacionalismos, demasiado débiles para afrentarseles, y un partido comunista (o IU)más dado a pelearse con sí mismo que con la realidad, no es de extrañar que los elementos del poder se llenen de corruptelas. Catalunya y el País Vasco, con otros representantes, por contestatarismo, responden, despues de todo, a los mismos principios, dando al final la misma imagen.
    Da igual que sea la Sra Cospedal que el Sr Blanco, la Sra Aguirre que el Sr Carod-Rovira, al final todos buscan el poder y el votante, el pueblo le importan un carajo. El tonto es este último, el pueblo, que de vez en vez no se organiza y entrega los votos a partidos minoritarios y desconocidos que pidan la abolición de la oligárquica ley d'Hont.
    ¿Quién miente?... Todos. Y el peor es el que calla.

    ResponderSuprimir

Bienvenido a "lo pienso, lo escribo":
- Los autores de los comentarios publicados sois los únicos responsables de las opiniones manifestadas en los mismos.
- Procura ceñirte al contenido y al tema del artículo.
- No insultes, descalifiques ni hagas apología de delitos o actos que vulneren las libertades y derechos fundamentales de las personas.
- Si no respetas las normas anteriores el comentario podrá ser eliminado.
- Se recomienda habilitar el perfil antes de publicar el comentario, entre otras cosas porque facilita la opción de "suscripción a los comentarios del post".
Gracias por participar.