Nuestros políticos, esos que elegimos cada cuatro años para que nos representen, para que legislen y gobiernen, se revelan como auténticos pedigüeños y mercenarios del voto ciudadano dispuestos a lo que sea por conseguir esa ansiada mayoría que les siente en la poltrona presidencial. Cuando los sufragios no son suficientes para gobernar en solitario podemos toparnos con acuerdos inimaginables y alianzas esperpénticas, incluso insultantes. Cuando el número de votos sobrepasa los límites de la mayoría absoluta podemos encontrarnos con auténticos déspotas que hacen y deshacen a su antojo, con personas incapaces de dialogar con quienes han sido elegidos por esas minorías que acaban siendo despreciadas y vapuleadas dentro y fuera de los hemiciclos parlamentarios. Fueron nuestros votos los que nos llevaron a la guerra y los que nos sacaron de ella, los que mintieron a quienes perdieron a un padre, a una madre, a un hijo, a un esposo o a un amigo en los trenes del 11 de marzo o en el Yakolev 42, pero también fueron nuestros votos quienes castigaron y exigieron responsabilidades. Son ellos los que abren comisiones de investigación para buscar la verdad y también quienes las cierran porque no merece la pena seguir con lo que no es más que una pantomima, son los que pactan presidencias parlamentarias y de gobierno para arrebatar el poder a los nacionalistas pero no son capaces de sentarse y llegar a acuerdos que aborden y solucionen cuestiones de Estado. Nuestros votos son los del gobierno desbordado, descoordinado y chapucero de los últimos días, los de la oposición descarada, hipócrita e incoherente. Son los de estos políticos con cuyos insultos, despropósitos y descaros desayunamos, comemos, cenamos y nos atragantamos, los de estos nefastos intérpretes de la papeleta que depositamos en la urna electoral.
Saramago se preguntaba, en su "ensayo sobre la lucidez", qué interesa a los gobernantes, hasta dónde están dispuestos a llegar por permanecer en el poder y qué sucedería si el sentido de nuestro voto fuese, en su mayoría, en blanco. "Puede suceder que un día tengamos que preguntarnos quién ha firmado esto por mí", escribía el Nobel portugués. Hoy, más que nunca, me lo pregunto.
Opino que el mayor erro cometido por los socialistas en estos 5 años de gobierno ha sido pactar con el PP en el Pais Vasco.
ResponderSuprimirUn error que tendran que pagar en las urnas, pues los votantes de izquierdas tenemos esa virtud, que hacemos pagar a nuestros gobernantes los errores cometidos, pero.....¿a quien votar?, al PP, ni hablar, seria antinatural, a IU,pues creo que tampoco, aun no tienen las cosas muy claras, entonces.....¿en blanco?.
No se, la cosa esta un poco oscura.
Un abrazo
Es cierto que los ciudadanos somos los responsables con nuestro voto de elegir a los gobernantes pero no se si lo somos de las combinaciones posteriores a las elecciones. Ahora bien la situación es kafkiana. Yo también he denunciado en mi blog en varias ocasiones la "fusión" PSE-PP, fusión que le pasará factura, ya lo está haciendo, a los socialistas. Es una unión antinatura y demuestra que el PSE tiene un problema de alzheimer importante. En fin tampoco se cuál es la situación y al final el psoe sabe que muchos de nosotros damos un voto práctico con el fin de que no llegue al poder el inclito partido popular. Perdona el rollo. Un abrazo
ResponderSuprimirNaveganterojo: también creo que el pacto PP-PSOE en el País Vasco es un error, y lo es desde el momento en que se han dicho las barbaridades que se han dicho durante los últimos 5 años: que se había traicionado a los muertos, entregado Navarra, que el PSOE estaba arrodillado ante los terroristas, que ETA estaba más fuerte que nunca, que si te ponen bombas has hecho esto y sino es que has hecho lo otro, o que quien no votaba al PP estaba dando un voto para que los terroristas estuvieran en las instituciones. Si a eso añadimos que en la política a nivel nacional no son capaces ni de ponerse de acuerdo para dejar a un lado del partidismo político temas de Estado que están por encima de la ideología, apaga y vámonos. No planteo el voto en blanco como una solución sino como una metáfora del desencanto que muchos ciudadanos sentimos tanto hacia el gobierno como hacia la oposición, hacia estos políticos más preocupados en llegar al poder y permanecer en él que en ser coherentes, cumplir mínimamente sus programas y dejarse de zancadillas, recursos absurdos que saben que no llevan a ninguna parte (y que se interponen simplemente para hacer mucho ruido) e insultos reiterados que lo único que provocan es vergüenza ajena.
ResponderSuprimirCarmen: para mi que el PP y el PSOE, a nivel nacional o autonómico, lleguen a acuerdos no me parece antinatural sino necesario para una mejor convivencia y sobre todo para que este país avance. Ahora, si son capaces de pactar una gobernabilidad en Euskadi, con lo que se ha dicho y hecho (con denuncias de por medio), ¿por qué no son capaces de llegar a acuerdos de Estado a nivel nacional, con la que está cayendo?. En cuanto a lo del "rollo", no hay nada que perdonar, faltaría más.
Un saludo a ambos.
El sentido del voto es simplemente la sorpresa de su incapacidad futurista, ¿quien sabe para lo que en un momento dado, puede hacer el valor del voto? ¿Y porque una decisión respaldada por el voto tiene que tener una descalificación del voto, si el que lo da, lo quita? El voto es una esperanza en la confianza de uno mismo, que al traspasarla a otro por un periodo determinado, pierde por el camino nuestro valor individual, para sumarse a un valor colectivo, cuyo ejercicio debiera de beneficiar al conjunto de la sociedad.
ResponderSuprimirEl voto en blanco yo lo entiendo como un voto cobarde, ya que busca beneficiarse sin asumir su obligada responsabilidad, de contribuir al beneficio común del que espera beneficiarse.
Se podrá estar de acuerdo o no, con la concordancia del PP y el PSOE en el intento de cambiar un Gobierno, que en la lucha contra el terrorismo ha demostrado su ineficacia, pero si se consigue habrá merecido la pena. De todas formas el hecho de que el PP vote la investidura del socialista Patxi Lopez, es en si, su propia condena a sus políticas difamatorias contra el PSOE en la persona de Zapatero, ya que al apoyar a lo que uno mismo por propia voluntad difama, viene ha justificar la falsedad de su conducta.
Los pactos, son necesarios cuando los votantes no son capaces, en establecer una mayoría absoluta pues son los únicos que los pueden evitar, pero de todas formas, cuando un partido no alcanza la mayoría necesaria para gobernar en solitario, significa que hay más votantes que no quieren que gobierne ese partido, que no es capaz de conseguir la confianza de los demás partidos, para conseguir esa mayoría y gobernar, Por lo que algo podrido hay en él, que huele a desconfianza.