Las tilas escasean en Génova 13 y
están de los nervios. Todavía no se creen el archivo de la causa abierta contra el "
tío Paco" y, sin tiempo a recuperarse,
enchufan el ventilador a toda potencia para lanzar, a la sociedad española, lo único que saben: mierda. Al PP no le gusta el sistema de
recursos ante las instancias judiciales superiores establecido por la ley,
se siente perseguido cuando el código penal se aplica a los representantes políticos independientemente de su ideología política, y no tolera que se investiguen casos de corrupción si los protagonistas son algunos de los suyos.
Tienen tanto miedo y tanto pánico al normal funcionamiento de las instituciones del Estado que
sus armas para defenderse no son ni la inocencia, ni la conciencia tranquila, ni su derecho a la legítima defensa, ni las pruebas que rebatan las acusaciones presentadas ante un juez. No. Para ellos solo parece existir
la difamación fácil y barata, la repetición sistemática de la mentira hasta que cale en la opinión pública. Y si a la mentira se le puede añadir
algo relacionado con ETA, el día le sale redondo a quien no es capaz de ofrecer nada más a sus potenciales votantes que unas acusaciones
insostenibles e indocumentadas.
Cuando las ideas, los programas, el liderazgo y las ganas de hacer oposición de verdad escasean, el Partido Popular utiliza la táctica de acusar a policías, fiscales, jueces y al propio gobierno de la nación de delitos gravísimos sin aportar ni una sola prueba. Así, de
la conspiración del 11-M, en la que poco menos que todos los poderes del Estado estaban involucrados en los atentados terroristas más graves que han ocurrido en Europa con el fin de arrebatar la bancada azul a un PP incapaz de asimilar la derrota electoral, hemos pasado a la conspiración
denunciada mediáticamente por una irresponsable, demagoga y charlatana de patio, la secretaria general de quien dice ser un partido democrático que cree en el Estado de Derecho. ¿
Las pruebas de sus acusaciones?, no existen; ¿quién ha de probar su inocencia?,
los acusados.
De Cospedal,
con cada una de sus declaraciones, me recuerda a esos personajillos televisivos que se dedican a ir de plató en plató acusando a fulano y a mengano de haber hecho esto o lo otro, a esos parásitos sociales que con la injuria y la calumnia se ganan la vida. La averiguación de la verdad y la aplicación de la ley no son ni sus prioridades ni sus objetivos: si así fuese
acudirían a los tribunales con las pruebas oportunas en mano. Simplemente se trata de desgastar al contrario ante la opinión pública, sea como sea, cueste lo que cueste. La política se ha convertido en un gran plató de televisión en el que todo vale, en el que las denuncias se hacen ante las cámaras, en el que demostrar las acusaciones pasa a un segundo plano porque no estamos ante un tribunal, sino ante una audiencia cada día más harta de tanta basura. De Cospedal, como secretaria general del
principal partido de la oposición y como representante política, ha de acudir a los tribunales y demostrar todo aquello de lo que acusa. De lo contrario,
solo le quedará dimitir de su cargo y entregar su acta de diputada por el bien de la Democracia y de la credibilidad de las instituciones a las que tantas piedras lanza a la vez que esconde la mano.
ARTÍCULOS RECOMENDADOS:
*
Cospedal, Pajín y la corrupción (
Enrique Meneses)
*
La España bananera del PP (
14 de abril)
*
El corralito de Mariano, (
Un país de locos)
*
DÉJELO YA, SEÑORA COSPEDAL. Tras los delirios, la manía persecutoria de jueces y policía a políticos del PP, (
Las malas lenguas)
*
Crispación desde la playa (
El rey de la baraja)