martes, agosto 30, 2011
El fanatismo espeluznante
Hay algunos que, desde su fanatismo, no entienden nada. Mucho menos cuando se trata de una crítica a la hipocresía de una Iglesia que, para otros, poco o nada tiene que ver con el mensaje de Cristo. En su defensa incondicional e irracional de esa Iglesia no se dan cuenta de cuán contradictorios y espeluznantes pueden llegar a ser sus argumentos.
ARTÍCULO RECOMENDADO:
- Paradojas católicas, por Antonio Muñoz Molina.
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domingo, agosto 28, 2011
Austeridad: opción u obligación
Dice Soraya Sáenz de Santamaría, tras llegar a un acuerdo con el PSOE que constitucionaliza la estabilidad presupuestaria, que "la austeridad ya no es una opción, sino una obligación". Olvida la portavoz del Partido Popular en el Congreso, como también parece haber olvidado el Partido Socialista, que numerosos Estados, entre ellos España, decidieron salvar con dinero público a la banca que provocó la crisis financiera, y luego se vieron obligados a impulsar programas de gasto que evitasen el colapso de sus respectivas economías. El déficit, al contrario de lo que pregonan los amnésicos, no fue una opción.
Ya existe una ley de estabilidad presupuestaria que ni siquiera cumple esa derecha que va de abanderada de la austeridad pero que en el primer trimestre del año ha gastado, en las autonomías en las que gobierna, un 10% más que el resto. Se aprueban planes de ajuste y reformas de Constituciones europeas para satisfacer a los mercados, pero nadie ha dado un solo paso para regular a quienes secuestran a Estados que han de ser rescatados con fondos públicos a la vez que se merman los derechos de los ciudadanos. ¿Cuándo dejará de ser una opción el gobernar por y para los ciudadanos, y una obligación regular y poner freno a los especuladores financieros que campan a sus anchas por los soberanos e intocables mercados?
sábado, agosto 27, 2011
El meganegocio bancario
"Cuando salvar a la banca (a los banqueros que habían provocado la crisis) no sólo resultó insuficiente sino que agravó el problema de falta de actividad y desempleo, los gobiernos no tuvieron más remedio que poner en marcha programas masivos de gasto para evitar el colapso de las economías. Con ellos se frenó su caída pero, al ser insuficientes y no estar acompañados de la recuperación del crédito bancario, ni de controles del capital especulativo, ni de las reformas financieras necesarias, no lograron que la actividad volviera a los niveles anteriores a la crisis. Es más, se provocó así un problema adicional: una nueva explosión de la deuda, es decir, un nuevo meganegocio bancario". Una crisis de verdad y muchas mentiras como respuesta, por JUAN TORRES.
miércoles, agosto 24, 2011
Mi abuelo llegó esquiando
"El abuelo Benno tenía lisiado el dedo índice de la mano derecha, acartonado y retorcido como un garfio. Cuando levantaba la mano al saludar por la calle a los conocidos, como tenía por costumbre, el dedo índice y el pulgar formaban un círculo que parecía querer decir: 'Todo bien, viento en popa, sin problemas...'. Una vez vi una película de guerra americana en la que un sargento estadounidense daba a su pelotón la orden de asalto con ese mismo gesto: 'Flanco izquierdo, ¡carguen! Derecho, ¡abran fuego! ¡Marchen! ¡Quiero ver a esos ojos rasgados meando sangre!'.
Cuando el abuelo saludaba a la gente que se encontraba por las calles de Helsinki, muchos, quienes no le conocían, se quedaban desconcertados y pensativos. '¿Qué es lo que va bien...? ¿A qué se refiere...? ¿Qué demonios...'. Pero el abuelo no se daba cuenta, y se sorprendía cuando personas que no conocía de nada y a quienes no había visto jamás se dirigían a él con sumo respeto, como tanteándole, a pesar de tratarse de un hombre tan bajito y amable.
Recuerdo con detalle el dedo retorcido del abuelo porque de niño yo solía cogerme de él con toda la mano cuando me llevaba de paseo. Iba yo agarradito de su dedo un día de 1945, mientras caminábamos por la avenida de Bulevardi, atravesando las ruinas de la Ópera Nacional y de la embajada de la Unión Soviética; él llevaba un puro en la comisura de los labios y un bastón marrón con empuñadura de plata en la mano izquierda, y se iba riendo entre dientes de la puntería de los rusos a la hora de bombardear.
En la calle de Erottaja cogimos un tranvía que circulaba en dirección norte. Los vagones de entonces eran de los antiguos, con sus plataformas descubiertas en la parte delantera y trasera, y asientos de madera dispuestos frente por frente.
La gente se sentaba en los asientos de madera y, cuando se cansaban de mirar al techo, fijaban la vista cinco centímetros a la derecha o a la izquierda del par de ojos que tuvieran enfrente. Esto es lo que en Helsinki se llama ser considerado. En la plataforma trasera del tranvía había un hombre entrado en carnes cuyo pelo blanco ondeaba al viento. Saludó amablemente a Benno con un gesto de la cabeza y a mi me guiñó un ojo. Aquel señor no era el carnicero Weissberger, puesto que Weissberger tartamudeaba al acalorarse, y aquel hombre no decía nada de nada. Benno saludó con la cabeza al no-Weissberger y este le devolvió el saludo y me guiñó un ojo, pero siguió sin decir nada. Yo seguía colgado del dedo de Benno. La cobradora apareció en la plataforma trasera y, después de que Benno le pagara, la seguimos al interior del vagón. La cobradora se revolvió como una serpiente:
- No se puede fumar en el tranvía, ¿es que no sabe leer?
- ¿Y qué tiene que ver? Claro que sé leer -dijo Benno, sorprendido.
- ¿Qué dice ahí, eh? ¿Le importaría echarle un vistazo? -gruñó la cobradora.
- No sé leer en este idioma. Y me asombra que alguien sepa, la verdad. El niño sí que sabe, pero él no fuma.
- Entonces el niño tendrá que pagar la mitad del importe. Tiene que tener más de cuatro años...
- Acabo de decirle que él NO fuma -explicó Benno.
- Pero ha dicho usted que sabe leer -porfió la cobradora-. Ningún niño de tres años...
- Yo a los tres años ya fumaba. En Polotsk, Bielorrusia...
- ¿Y qué tiene que ver? -ladró la cobradora-. Paque el viaje del niño, no intente hacerse el tonto.
- Ni hablar -respondió Benno con firmeza-. Tiene tres años y medio. En cualquier caso, no me ha dicho usted qué pone en el letrero.
- Prohibido fumar, eso es lo que pone. Tire usted el puro...
- Pero no se puede tirar un puro encendido a la calle desde el tranvía. ¿Qué se piensa usted, respetada señora? -dijo Benno, horrorizado.
- Apáguelo, entonces, y guárdeselo... Haga lo que quiera.
- Un puro no se puede apagar a medio fumar, pierde su aroma, hasta un niño lo sabe -aseguró Benno-, ¿verdad?
- Los puros se fuman siempre hasta el final -recité yo de memoria.
- Pague inmediatamente el viaje del niño o bájense -gritó enfurecida la cobradora, haciendo chasquear las tenacillas de marcar billetes con un gesto amenazador.
- Mire usted por dónde, nos quedamos en esta parada -dijo Benno con cortesía".
Fragmento de "mi abuelo llegó esquiando", de Daniel Katz.
lunes, agosto 22, 2011
La juventud de Cristo
Alojamiento gratuito en casas de familias madrileñas, pabellones e institutos, fruta gratis donada por empresas mayoristas hortofrutícolas, entrada gratuita a museos con visitas guiadas incluidas, reducción del precio del abono transporte en un 84% (mientras el billete sencillo sube en un 50% para el ciudadano madrileño), expedición gratuita del visado (que cuesta 60 euros), menú especial en el mismísimo hotel Palace de Madrid... Son solo algunos de los privilegios de los que han gozado los peregrinos que han participado en la jornada mundial de la juventud. Habrá quien piense que merece la pena ser peregrino, aunque solo sea por unos días, para escuchar al Papa pedir que se ahonde en la "radicalidad cristiana" para contrarrestar el "eclipse de Dios". Desafortunadas palabras si miramos al joven "radical ultracatólico" detenido por planear el gaseamiento de los manifestantes laicos, hipocresía para quienes consideramos que la Iglesia, ocultando o silenciando sus crímenes, ha eclipsado a Dios.
Leía estos días la historia de un niño enfermo de cáncer que entregó al Papa una carta con una pregunta: "Santo Padre, ¿por qué Dios, si es bueno y omnipotente, permite enfermedades como la mía en personas inocentes?". Benedicto XVI se comprometió a contestar en cuanto regrese al Vaticano. Me pregunto qué y cuándo le contestaría Cristo a este niño; qué les diría a todos aquellos que emplean su dinero para organizar actos en los que puedan verle en persona mientras millones de seres humanos no tienen un techo bajo el que cobijarse o mueren de hambre y de sed; qué sentiría al contemplar toda la piedra, el mármol, el oro, la plata y las piedras preciosas con las que se le venera; qué respondería a Benedicto XVI, conociendo los pecados del Vaticano, al escucharle decir que "no se puede seguir a Jesús sin seguir a la Iglesia. La Iglesia no vive de sí misma, sino del Señor". Sin duda, un gran negocio. Hemos visto a la juventud del Papa en Madrid. ¿Dónde está la juventud de Cristo? Seguramente donde más se la necesita.
sábado, agosto 20, 2011
ETA y la lógica pepera
El PP: "Bildu es la estrategia y el proyecto de ETA"
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Izagirre y concejales del PP brindan por una Semana Grande "tranquila"
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Esteban González Pons: "ETA está mejor que nunca"
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viernes, agosto 19, 2011
Los pecados del Vaticano
"El Vaticano, el minúsculo Estado enclavado en Italia, regalo de Mussolini al Papa a cambio de los votos de los católicos al fascismo, es la mayor anomalía e irreverencia para aquel Jesús que decía que "no tenía donde reclinar la cabeza", que rechazó ser coronado rey y que murió en la ignominia de la cruz. La prerrogativa de jefe de Estado otorgada al Papa de Roma es un pecado contra los evangelios".
Mucho más en el artículo "los pecados del Vaticano", de Juan Arias.
jueves, agosto 18, 2011
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